"¿No es necesitar de la persona amada lo más parecido a una adicción? ¿No es la persona amada lo más cercano a una droga? ¿Acaso no se nutren el amor y la toxicomanía de lo mismo: del deseo, de la necesidad, de la obsesión? ¿Si necesitamos agua y aire para vivir, no es válido acaso necesitar de la persona amada, de su calor, de su cuerpo, de su aliento, de su voz para sobrellevar la vida? ¿Si tantas especies dentro del mundo animal tienen una sola pareja de por vida, de la cual dependen y con la única que pueden procrear, por qué necesitar de la persona amada suele jugarse como un signo de debilidad, de flaqueza? ¿No es lo más natural? ¿No es el amor una compulsión? ¿Si la adicción a una sustancia dispone de dos niveles: la necesidad física y la obsesión mental, estar enamorado, amar intensamente, no es un poco lo mismo?"
– Edgar Ramírez. (El Universal, 19 de mayo de 2013)